
que la vida es el reflejo de un huida
que atraviesa la pupila con la velocidad de un rayo
y se pierde sin darnos tiempo a saborear nada,
que el silencio pesa tanto
y el pecho se vuelve plomo
en una alquimia cruel,
que todo se hace imposible
hasta el acto más mundano nos parece
absurdo de lograr,
que los recuerdos cobran vida
y hostigan la conciencia burlándose
de lo que somos y deseamos ser,
que no alcanzan las palabras
para comprendernos
y sobran los sentidos
para palpar la tristeza en el pecho,
que el tiempo se detiene en goteo infinito
y el amargo se cuela entre los dientes
sin pedir permiso.
que no son días,
sino sombras de los pasos que damos




















