De un piano bar




Soy teclado raso en tus manos
las notas a tocar en cada punto de piel
el Allegro o el Adagio
o tal vez un Presto
cualquier melodía extraes de mi.


Movilizas la música interior
le imprimes alma y vida
te rocías del sopor conque mis labios
te incitan
y en un requiém me desgranas
cuando la tarde.


"Tocame una más"

mis gemidos pregonan


y tus palmas abiertas sonríen

como un Bogart.

Sleepfall


Antes.
Ayer.
Tal vez nunca o recién.
No lo sé.
Me atrapó la luna en el juglar fantasmal de las notas.
Vestías de luto el alma y de blanco la cordura.

"En qué puerto arderán tus pasos
llagando la piel del recuerdo"
repetí serpenteando sílabas.

Tus dedos dejando el latido en las cuerdas
del malvado instrumento que te acerca.

La casa sin construir
el viaje jamás hecho
el vértigo del saberse dos
¿dónde transporta tu escala cada mañana que transmuto?

Sleepfall como en cuentos sin despertar jamás.
¡deja que el viento oree por siempre!

Carta a Baudelaire

Bs As. 9 de setiembre 2010.



Mi querido Charles:

Te preguntarás el porqué del “querido”, el porqué de la lívida hipocresía de osar equipararme a ti, del ansía de acercar incongruentes líneas de tiempo sólo para que las podredumbres de nuestros jardines se fusionen.

¡Pregunto y mi osamenta no responde!


¿Habré de creer que el calificativo previo a tu nombre me fue entregado entre pesadillas por los demonios que me habitan y no perdonan el latido de esa roca que me inunda de la vida que no quiero?

Poco importa la fuente cuando los ojos son cuencos vacíos.

Heme aquí… buscando olvidos en los etílicos vahídos que no logran saciar la sed; cegándome la vista con tus letras cargadas de roja tinta que me hieren placenteramente.

¡Ay!, y te siento el patíbulo donde he de colgar la despreciable cáscara que arrastro como mortaja.


¡Y Me siento unida a ti con el mismo lazo de muerte con que la parca nos tironea hacia el infierno en el que Satán mismo nos es indiferente!

¡Tú, que viviste en el spleen que hoy habitan mis días! Sal del mismo infierno y ofréceme el silencio con que se visten tus huesos.

¡Apiádate de la miseria en que el poeta reencarnado en Lilith implora!

Porque no hay peor oscuridad que la del luminoso discernimiento, no existe más horror que el abrir los ojos a diario con la esperanza del no poder hacerlo.

Semper Eadem” exclamaste en uno de tus versos…quizás esculpiste con tu sangre la frase en alguna orquídea negra de tus flores del mal; da igual.

Mi Pierrot interior se inclina ante tu nombre y besa tus despojos con el mórbido encanto de la envidia.

¡No habrá necrofilia que robe el corrupto secreto de tu sapiencia!

He de sorber el opio de los días hasta que el caprichoso acto de la tumba recién excavada asile este cuerpo que ya ha muerto hace tiempo, pero aún camina, vaya a saber por culpa de qué extraña inercia.

Me despido mi “querido” Charles, sin haber dilucidado el misterio del adjetivo aplicado.

O tal vez sí pero aún sin reconocerlo.

Blanco mundo



Cada paladeo gesta un nuevo mundo

del cuál soy dueño

o tal vez esclavo

(imposible darme cuenta).


¿Y por qué no?

Beber la dulzura

de un espumante vino (blanco)

hipnotizándome el ahora

y el después.


Botella transformada en navío

sin rumbo (prefijado)

errante subterfugio donde

acallar los gritos.


Y allí Caronte

fermentando el azúcar

hasta volverlo río.


Y allí la hoguera

donde quemar las penas

que no han sido aún.


¿Y qué?

¿Quién osará crucificarme?

¿Quién elevará su acusador dedo

para señalarme?


¡Pobres ellos!

los morales, los correctos,

los estereotipadamente sobrios

que controlan la palabra

y el pensamiento

antes de respirar.


Aquellos. Sí. Esos.

Los corruptos, los promiscuos,

los que matan sin saberlo

-sólo con la palabra y el desdén-

los que venden su alma por centavos,

mienten, blasfeman, critican

en aras de la conveniencia.

Los que no admiten

que el veneno

no está en el alcohol

sino en la mano que lo elige,

que el tóxico está en la esencia

que vomita al mundo

su verdadera faz

-sin maquillaje-

Vivir-Morir

“Vivir no es otra cosa que arder en preguntas”

Antonin Artaud



Bajo el gélido fuego de los quemados labios

vierte la sal angustia en palabras

enroscadas hebras de llanto

agusanan dientes

llagan Porqués

inmolan Cuándos

arder en el Infierno del Paraíso

quitarse las vendas que perforan ojos

tamizarse cobre para ser respuesta

y laberinto

despellejarse en la Odisea

enmudecer la mente cortando la lengua

y el espíritu que cuestiona

cerrar los párpados- ser nada

anegarse de rítmico oleaje drogando el alma

aletargarse a la cálida espera

del dogma-censura

alineándolo todo

Arrancarse el corazón y vaciarlo

trepanarse

enlodarse

momificarse todo


Y tal vez, sólo tal vez…

dormir.


Vestal de ti




Porque repetís el rito del litúrgico meandro
voy a vos desde el Edén jamás creado,
desde el silencio que un Big Bang rompió alguna vez.
Me resisto a responderme-te que la vida es un suspiro
que el desierto es sólo arena-antes mar.

Me provoco, te conquisto
me ensimismo, me crepito
en la borrasca que no llega a diluviarte
en la boca que no puede devorarte-me
por completo.

De Vestal soy aún manos
que un cántaro aún atisba,
soy la garra, la codiosamente pérfida actitud
que te provoca ser hombre

y me torna a mi mujer.


¿Recordaré?


¿Recordaré la luz de aquel domingo

cuando la parca llegue y me abandone?

No será.

No.

No seré la fuente donde el agua bebes

a bocajarra mientras el calendario pasa

como arena entre los dedos.

Patrañas.

Tus manos de betún friegan pisos

de recuerdos sin ajorcas de oro

y el estropajo de la memoria hace lo suyo.

Tal vez.

Mentiras.

El domingo llegará como cualquiera

desnudo de misterios, de sorpresas

voraz insaciable de amarguras,

y tu aliento dará forma y vida

a su hambruna.

Un domingo como éste

me querías ¿yo te amaba?

¿O éramos dos solitarios

uniendo orfandad de compañías?

No digas.

Te quiero

que no sirve hoy día.

Te propongo.

una jugada de tahúr arrepentido,

cuatro ases en la manga sin sorpresa

un as escondido en un ropero vacío.

Una botella sin etiqueta , tal vez vencida.

Dos copas en un brindis

sin principio

ni final.

Un domingo. Nada más.

Nada importa


El silencio desespera

de cenizas esa cáscara

que no quiere latir una vez más


demasiados nematodos

corroyéndome el cerebro

tapiándome de luces

macerando las ideas


extranjera en propia tierra

las pupilas huyen del amnésico espejo

verduga carne aprisiona

la indiferente consciencia

aguados ríos traspasándome la piel

arreicos fluyen


nada interesa…


montañas horadarán mi pecho

y fértiles se elevarán.

Aún siento el tajo en el pecho



Aún siento el tajo en el pecho
quemando con la furia de la vida que duele
y eviscera.

Las penas no escapan por la herida
ni persiguen las alegrías que a borbotones huyen.


Fue tu cuchillo: El cuchillo
la viciosa punzada
navegando mi piel
el caótico juego azaroso
de un Zeus
sin porqués.


Aún siento el fluir del presente
latiendo en las sienes,
recordando que soy y que estoy
que el halito existe
que no hay cicatrices
que un hueco en el pecho se expande
devorándolo todo
incluso el sentido

pero nunca el dolor.


Otoño

Tiritando bajo las estrellas del otoño,
año tras año se inclina más profundamente la cabeza. "
George Trakl





Mañana habrá otro mañana
donde el alma creará una ilusión de eternidad
en el que el pecho se comprimirá ante un aliento
necesario
hincándose al incipiente amanecer.

Existirá otro abrigo conque vestir la piel
una nueva fantasía para vivir el sueño sin sueño
de un atardecer inmortal.


Revivirá el pensamiento enfrentando la locura
de las arrugas,
de los pliegues que ostentosamente asoman
sin permiso.


Será la cáscara la agria,
la única,
la insolente traidora
que hunda sus ojos en la tierra.


Pero mi alma,

eterna rebelde,

jamás dejará de elevarse a las estrellas

Persistir

"Persistir a la orilla del quiebre cotidiano

de quien no puede retroceder los días"

Elisabet Cincotta



De hinojos ante la cruz de mis días.


Doblada la espalda ante la cotidiana carga

cuestiona el azar su fortuna

/y su agonía.


Cruje el alma ante cada embate

ante cada fractura de un esqueleto

que huyó sin rumbo una tarde cualquiera.


Las uñas despellejan

la pretérita epidermis de historias añejas

/en espera de la muda que tal vez nunca llegue.


Sabe amargo el intento

/y hunde más el coraje.


Persistir a la espera del milagro.


Persistir.

Descubre lo Real

"El futuro asmático pálido languidece"
María Fischinger




Descorre la persiana del alma,
verás en qué hemos convertido el futuro.

No te afanes en buscar arreicos atajos,
la esperanza agoniza a la vera de olvidados senderos.

No llenes la boca de insulsas palabras salvadoras,
arcaísmos inútiles de muertas lenguas.

Desnuda la carne que cubre los huesos
sentirás el gemido de las médulas ante la realidad.

Llena los pulmones del aire contaminante,
el que tu mismo intoxicas
con la hipocrecía del "Ser humano"

Ser Otro



Embriagarme de olvido
que el presente sea sueño sin memoria
que no vea las arrugas con que el tiempo
decoró mi piel
ni descubra los errores en los que mis pies
sepultaron objetivos.


Disfrazarme de futuro
en Halloween eterno despertar al día
sentirme nova
búsqueda primera
saberme llena de ansias de sembrar.

Untarme de mentiras
Pierrot-alegre danzar al alba
orlar el alma de risas momentáneas
ser ave migratoria
y volar.

Confundirme entre la niebla

para no ser yo

para ser otro

/al que no suicidar.

No caer

"la azucena perdió el candor
y se afirma en el "no" que la sublima"
Elisabet Cincotta



Vírgen de penas me halló tu huella.

Como Atila no quedó vida tras tus pasos,
se desprendió el corazón e intentó seguirte
retornando agónico al vacío establo.

Sublimada queja, fui risa entre cientos
refucilo en el gris espejo
canción de cuna-campanilla al viento.

Abierta al cielo enraicé el dolor
coroné de soles los labios
vestí primaveras
bebí alegrías
pinté estrellas

/y logré llorar.

Río de Cruces

Eres el que sublevó al grito
y quebró lo fugaz de los instantes
Diana Poblet




Eres tú la daga silenciosa
que tajea la masa informe
/robada de mi pecho.

Eres agua de luna y besos
el salitre y la herida danzando
/ vértigo que equilibra.

Quién cosió de cruces
/la piel que ya no era mía...

Quién fluyó a borbotones
dobló el brazo a la rutina.

El que tornó eterno el instante
el que supo a mar, a canela, a fuego.

El agridulce amante.

No importa II

"Será que los años colaboran
en la rutina o la rutina se atiborró de años"
Beatriz Martinelli



No sé cuándo fue

que el cristal mostró sus ajadas orillas,

que el día estiró su día

para llenarnos de noches de ausencia.


No importa si pudo más

el hábito del gesto pétreo,

la mueca insolente de la indiferencia

desafiando la palabra jamás dicha.


Ni siquiera interesa cuándo

en humo tornó el deseo,

y voló insomne el amor

hacia otro cielo, exiliado.

Que no me encuentre quieta



Que la muerte no me encuentre quieta
que me sorprenda en un giro,
en una esquina,


Ser remolino –tornado o polvo que vuela-
no caer de bruces al piso buscando un botón
con que prender el interés de mis días
al pecho.

Que no me encuentre pegada al suelo
enraizada médula de cara al sol,


Ser perseguida sin yo saberlo
brazos al viento, agitar el alma
hasta volverla parte del éter.

Que no me halle la vista fija
en algún punto de un horizonte sin alcanzar,


Ser dinamismo puro y esquivo
mente abierta vacía de prejuicios
negra perla en algún fondo marino.

Que me halle así , de pronto,


como en un descuido.

Avanzar

“Al borde de la huella de las lágrimas
aprende a vivir”
Paul Celan





Sobre ruinas reconstruyo los días
abrazando la oscura luz que depara
el destino-suerte,
ladrillos de esperanza van formando
las paredes
cimentados por la fe que pugna por
salir del coma profundo.
Los pasos nacen y mueren
sin conocer el camino
[ y agonizan en la vera


Guardo el ahora y el porqué
en los bolsillos del alma
sin memoria
/y los olvido.

Consciente del abismo
que aguarda mis tropiezos
avanzo
bordeando sus orillas.

Adiós



Adiós
sólo una palabra que cierra heridas
/no las cicatriza,
que libera el alma
de recuerdos sin memoria
y promete todo
sin dar nada a cambio.



Adiós
desprendido de los labios
que juraron nunca decirlo,
antifaz de un carnaval
en el que las fantasías agonizan
/sin remedio.


¡Hoy lo grito!
descarnando el pecho en el gris abrazo
del que era mi cuerpo: el tuyo,
en el crudo intento de empezar de nuevo
ya sin fuerzas,
en el vago impulso
de atravesar el abismo
/sin caer.



¡Adiós!
que se lleve el viento la palabra

/y el dolor...

Imperfección

“El no ser perfecta, me hiere”,
Sylvia Plath



Se Fuga el alma en mares de gritos
rojos ríos huyen del verdugo cuerpo.

El horror de lo finito es eterno,
se cuela entre las carnes
infectando todo a su paso.

Desintegrada la onírica muralla
cae.
Cada golpe engendra miles.

Las brujas del destino horadan
aquel bosque de infancia,
el idílico Eliseo se destruye,
parcas, ajadas, deshechas, idas
acobardan sus plumajes.

La lanza de la realidad me atraviesa:
nunca he sido lo debido, ni lo querido.

La perfección ha volado en las alas
del imposible.
Y yo aquí... impotente,
imprecisa,
débil,
no puedo seguirla.
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