
Grotescamente custodio el onírico recinto
que subyace bajo mis garras.
Mueca pétrea desafía los embates malignos que sitian
dantescamente mis dominios.
Corazón de Gárgola palpita bajo la dermis que se
rehúsa a exiliar la esperanza
y el libre albedrío.
Roca impura, quebradiza, calcificación
sin consistencia, negada a perecer.
Brazos agrios combatiendo la violación
de los sentidos,
inmolada condición humana bajo seudo mármol
destinada a la génesis del terror-defensa.
Batalla perdida… antes de luchar.