Templar el alma

"y pensar que en el desierto donde la sed mata
todo se resuelve con un poco de agua"
Jesús Albo Lara

 




Curioso el que seamos labradores


de nuestra propia sepultura,


de esa tierra franca


que desde el nacer nos cohabita.





Poco importa que la ráfaga no sea brisa


ni que el oasis habite dentro de vírgenes junglas.





Habrás de ser tu el artista,


la rasa tabla a llenar,


el cántaro vacío cuyo eco te nombra,


el río de cruces sin cargar.






Y otros serán azules y negros a la vez,


clavel del aire e hiedra trepando,


clavo, martillo, honda y piedra...






todos seremos todos


profanados y profanos.






Saborea la vida, lámele el costado,


úntate de grises, de azúcares,


sé palo amargo.






En el interior del alma


allí agazapado,


tu caja negra sabrá


que eres uno más de millones


que repiten ciclos infinitos


de esos que aman, odian


son amados y odiados...






y cuando preguntes el porqué...


no olvides que eres- somos






sólo humanos.




No hay hacha

No hay hacha que te abra
sol en la selva obscura...
Ni espejo que te copie sin quebrarse”

Dulce María Loynaz




Quisiera saberme inmortal

Primigenia forma sin materia

acto insolente de un destino

sin trazos previos.


Dominante hacedora de suertes

Génesis de propias quimera

despertar al alba con las manos tersas

de arrugas.


No quiero la rabia del tiempo

doblando su espalda sobre la mía

ni el hacha del verdugo en los días

royéndome los pies.


De nada valdrá lo que desee mi alma.


¡la selva de pisos se funde

y el sol no llega al pecho

que llora de impotencia

y resignación!

Hacia abajo





Hacia abajo
la mirada se despeña incierta,
no hay soles que alumbren
ni lunas que paseen,
hasta las estrellas apretujan
magnitudes
-escapándose del hastío.

Y vamos
escarbando pesares,
reflejando sonrisas ajenas,
protegiéndonos de la luz
que desgrana la realidad.

Y otros
cohabitan risas,
imaginan ser centro y esquina
de un mimético mundo.

Hacia abajo
no duele el hoy

el cielo sigue siendo azul.




**foto de Eva Lewitus

De un piano bar




Soy teclado raso en tus manos
las notas a tocar en cada punto de piel
el Allegro o el Adagio
o tal vez un Presto
cualquier melodía extraes de mi.


Movilizas la música interior
le imprimes alma y vida
te rocías del sopor conque mis labios
te incitan
y en un requiém me desgranas
cuando la tarde.


"Tocame una más"

mis gemidos pregonan


y tus palmas abiertas sonríen

como un Bogart.

Sleepfall


Antes.
Ayer.
Tal vez nunca o recién.
No lo sé.
Me atrapó la luna en el juglar fantasmal de las notas.
Vestías de luto el alma y de blanco la cordura.

"En qué puerto arderán tus pasos
llagando la piel del recuerdo"
repetí serpenteando sílabas.

Tus dedos dejando el latido en las cuerdas
del malvado instrumento que te acerca.

La casa sin construir
el viaje jamás hecho
el vértigo del saberse dos
¿dónde transporta tu escala cada mañana que transmuto?

Sleepfall como en cuentos sin despertar jamás.
¡deja que el viento oree por siempre!

Carta a Baudelaire

Bs As. 9 de setiembre 2010.



Mi querido Charles:

Te preguntarás el porqué del “querido”, el porqué de la lívida hipocresía de osar equipararme a ti, del ansía de acercar incongruentes líneas de tiempo sólo para que las podredumbres de nuestros jardines se fusionen.

¡Pregunto y mi osamenta no responde!


¿Habré de creer que el calificativo previo a tu nombre me fue entregado entre pesadillas por los demonios que me habitan y no perdonan el latido de esa roca que me inunda de la vida que no quiero?

Poco importa la fuente cuando los ojos son cuencos vacíos.

Heme aquí… buscando olvidos en los etílicos vahídos que no logran saciar la sed; cegándome la vista con tus letras cargadas de roja tinta que me hieren placenteramente.

¡Ay!, y te siento el patíbulo donde he de colgar la despreciable cáscara que arrastro como mortaja.


¡Y Me siento unida a ti con el mismo lazo de muerte con que la parca nos tironea hacia el infierno en el que Satán mismo nos es indiferente!

¡Tú, que viviste en el spleen que hoy habitan mis días! Sal del mismo infierno y ofréceme el silencio con que se visten tus huesos.

¡Apiádate de la miseria en que el poeta reencarnado en Lilith implora!

Porque no hay peor oscuridad que la del luminoso discernimiento, no existe más horror que el abrir los ojos a diario con la esperanza del no poder hacerlo.

Semper Eadem” exclamaste en uno de tus versos…quizás esculpiste con tu sangre la frase en alguna orquídea negra de tus flores del mal; da igual.

Mi Pierrot interior se inclina ante tu nombre y besa tus despojos con el mórbido encanto de la envidia.

¡No habrá necrofilia que robe el corrupto secreto de tu sapiencia!

He de sorber el opio de los días hasta que el caprichoso acto de la tumba recién excavada asile este cuerpo que ya ha muerto hace tiempo, pero aún camina, vaya a saber por culpa de qué extraña inercia.

Me despido mi “querido” Charles, sin haber dilucidado el misterio del adjetivo aplicado.

O tal vez sí pero aún sin reconocerlo.

Blanco mundo



Cada paladeo gesta un nuevo mundo

del cuál soy dueño

o tal vez esclavo

(imposible darme cuenta).


¿Y por qué no?

Beber la dulzura

de un espumante vino (blanco)

hipnotizándome el ahora

y el después.


Botella transformada en navío

sin rumbo (prefijado)

errante subterfugio donde

acallar los gritos.


Y allí Caronte

fermentando el azúcar

hasta volverlo río.


Y allí la hoguera

donde quemar las penas

que no han sido aún.


¿Y qué?

¿Quién osará crucificarme?

¿Quién elevará su acusador dedo

para señalarme?


¡Pobres ellos!

los morales, los correctos,

los estereotipadamente sobrios

que controlan la palabra

y el pensamiento

antes de respirar.


Aquellos. Sí. Esos.

Los corruptos, los promiscuos,

los que matan sin saberlo

-sólo con la palabra y el desdén-

los que venden su alma por centavos,

mienten, blasfeman, critican

en aras de la conveniencia.

Los que no admiten

que el veneno

no está en el alcohol

sino en la mano que lo elige,

que el tóxico está en la esencia

que vomita al mundo

su verdadera faz

-sin maquillaje-

Vivir-Morir

“Vivir no es otra cosa que arder en preguntas”

Antonin Artaud



Bajo el gélido fuego de los quemados labios

vierte la sal angustia en palabras

enroscadas hebras de llanto

agusanan dientes

llagan Porqués

inmolan Cuándos

arder en el Infierno del Paraíso

quitarse las vendas que perforan ojos

tamizarse cobre para ser respuesta

y laberinto

despellejarse en la Odisea

enmudecer la mente cortando la lengua

y el espíritu que cuestiona

cerrar los párpados- ser nada

anegarse de rítmico oleaje drogando el alma

aletargarse a la cálida espera

del dogma-censura

alineándolo todo

Arrancarse el corazón y vaciarlo

trepanarse

enlodarse

momificarse todo


Y tal vez, sólo tal vez…

dormir.


Vestal de ti




Porque repetís el rito del litúrgico meandro
voy a vos desde el Edén jamás creado,
desde el silencio que un Big Bang rompió alguna vez.
Me resisto a responderme-te que la vida es un suspiro
que el desierto es sólo arena-antes mar.

Me provoco, te conquisto
me ensimismo, me crepito
en la borrasca que no llega a diluviarte
en la boca que no puede devorarte-me
por completo.

De Vestal soy aún manos
que un cántaro aún atisba,
soy la garra, la codiosamente pérfida actitud
que te provoca ser hombre

y me torna a mi mujer.


¿Recordaré?


¿Recordaré la luz de aquel domingo

cuando la parca llegue y me abandone?

No será.

No.

No seré la fuente donde el agua bebes

a bocajarra mientras el calendario pasa

como arena entre los dedos.

Patrañas.

Tus manos de betún friegan pisos

de recuerdos sin ajorcas de oro

y el estropajo de la memoria hace lo suyo.

Tal vez.

Mentiras.

El domingo llegará como cualquiera

desnudo de misterios, de sorpresas

voraz insaciable de amarguras,

y tu aliento dará forma y vida

a su hambruna.

Un domingo como éste

me querías ¿yo te amaba?

¿O éramos dos solitarios

uniendo orfandad de compañías?

No digas.

Te quiero

que no sirve hoy día.

Te propongo.

una jugada de tahúr arrepentido,

cuatro ases en la manga sin sorpresa

un as escondido en un ropero vacío.

Una botella sin etiqueta , tal vez vencida.

Dos copas en un brindis

sin principio

ni final.

Un domingo. Nada más.

Nada importa


El silencio desespera

de cenizas esa cáscara

que no quiere latir una vez más


demasiados nematodos

corroyéndome el cerebro

tapiándome de luces

macerando las ideas


extranjera en propia tierra

las pupilas huyen del amnésico espejo

verduga carne aprisiona

la indiferente consciencia

aguados ríos traspasándome la piel

arreicos fluyen


nada interesa…


montañas horadarán mi pecho

y fértiles se elevarán.

Aún siento el tajo en el pecho



Aún siento el tajo en el pecho
quemando con la furia de la vida que duele
y eviscera.

Las penas no escapan por la herida
ni persiguen las alegrías que a borbotones huyen.


Fue tu cuchillo: El cuchillo
la viciosa punzada
navegando mi piel
el caótico juego azaroso
de un Zeus
sin porqués.


Aún siento el fluir del presente
latiendo en las sienes,
recordando que soy y que estoy
que el halito existe
que no hay cicatrices
que un hueco en el pecho se expande
devorándolo todo
incluso el sentido

pero nunca el dolor.


Otoño

Tiritando bajo las estrellas del otoño,
año tras año se inclina más profundamente la cabeza. "
George Trakl





Mañana habrá otro mañana
donde el alma creará una ilusión de eternidad
en el que el pecho se comprimirá ante un aliento
necesario
hincándose al incipiente amanecer.

Existirá otro abrigo conque vestir la piel
una nueva fantasía para vivir el sueño sin sueño
de un atardecer inmortal.


Revivirá el pensamiento enfrentando la locura
de las arrugas,
de los pliegues que ostentosamente asoman
sin permiso.


Será la cáscara la agria,
la única,
la insolente traidora
que hunda sus ojos en la tierra.


Pero mi alma,

eterna rebelde,

jamás dejará de elevarse a las estrellas

Persistir

"Persistir a la orilla del quiebre cotidiano

de quien no puede retroceder los días"

Elisabet Cincotta



De hinojos ante la cruz de mis días.


Doblada la espalda ante la cotidiana carga

cuestiona el azar su fortuna

/y su agonía.


Cruje el alma ante cada embate

ante cada fractura de un esqueleto

que huyó sin rumbo una tarde cualquiera.


Las uñas despellejan

la pretérita epidermis de historias añejas

/en espera de la muda que tal vez nunca llegue.


Sabe amargo el intento

/y hunde más el coraje.


Persistir a la espera del milagro.


Persistir.

Descubre lo Real

"El futuro asmático pálido languidece"
María Fischinger




Descorre la persiana del alma,
verás en qué hemos convertido el futuro.

No te afanes en buscar arreicos atajos,
la esperanza agoniza a la vera de olvidados senderos.

No llenes la boca de insulsas palabras salvadoras,
arcaísmos inútiles de muertas lenguas.

Desnuda la carne que cubre los huesos
sentirás el gemido de las médulas ante la realidad.

Llena los pulmones del aire contaminante,
el que tu mismo intoxicas
con la hipocrecía del "Ser humano"

Ser Otro



Embriagarme de olvido
que el presente sea sueño sin memoria
que no vea las arrugas con que el tiempo
decoró mi piel
ni descubra los errores en los que mis pies
sepultaron objetivos.


Disfrazarme de futuro
en Halloween eterno despertar al día
sentirme nova
búsqueda primera
saberme llena de ansias de sembrar.

Untarme de mentiras
Pierrot-alegre danzar al alba
orlar el alma de risas momentáneas
ser ave migratoria
y volar.

Confundirme entre la niebla

para no ser yo

para ser otro

/al que no suicidar.

No caer

"la azucena perdió el candor
y se afirma en el "no" que la sublima"
Elisabet Cincotta



Vírgen de penas me halló tu huella.

Como Atila no quedó vida tras tus pasos,
se desprendió el corazón e intentó seguirte
retornando agónico al vacío establo.

Sublimada queja, fui risa entre cientos
refucilo en el gris espejo
canción de cuna-campanilla al viento.

Abierta al cielo enraicé el dolor
coroné de soles los labios
vestí primaveras
bebí alegrías
pinté estrellas

/y logré llorar.

Río de Cruces

Eres el que sublevó al grito
y quebró lo fugaz de los instantes
Diana Poblet




Eres tú la daga silenciosa
que tajea la masa informe
/robada de mi pecho.

Eres agua de luna y besos
el salitre y la herida danzando
/ vértigo que equilibra.

Quién cosió de cruces
/la piel que ya no era mía...

Quién fluyó a borbotones
dobló el brazo a la rutina.

El que tornó eterno el instante
el que supo a mar, a canela, a fuego.

El agridulce amante.

No importa II

"Será que los años colaboran
en la rutina o la rutina se atiborró de años"
Beatriz Martinelli



No sé cuándo fue

que el cristal mostró sus ajadas orillas,

que el día estiró su día

para llenarnos de noches de ausencia.


No importa si pudo más

el hábito del gesto pétreo,

la mueca insolente de la indiferencia

desafiando la palabra jamás dicha.


Ni siquiera interesa cuándo

en humo tornó el deseo,

y voló insomne el amor

hacia otro cielo, exiliado.

Que no me encuentre quieta



Que la muerte no me encuentre quieta
que me sorprenda en un giro,
en una esquina,


Ser remolino –tornado o polvo que vuela-
no caer de bruces al piso buscando un botón
con que prender el interés de mis días
al pecho.

Que no me encuentre pegada al suelo
enraizada médula de cara al sol,


Ser perseguida sin yo saberlo
brazos al viento, agitar el alma
hasta volverla parte del éter.

Que no me halle la vista fija
en algún punto de un horizonte sin alcanzar,


Ser dinamismo puro y esquivo
mente abierta vacía de prejuicios
negra perla en algún fondo marino.

Que me halle así , de pronto,


como en un descuido.

Avanzar

“Al borde de la huella de las lágrimas
aprende a vivir”
Paul Celan





Sobre ruinas reconstruyo los días
abrazando la oscura luz que depara
el destino-suerte,
ladrillos de esperanza van formando
las paredes
cimentados por la fe que pugna por
salir del coma profundo.
Los pasos nacen y mueren
sin conocer el camino
[ y agonizan en la vera


Guardo el ahora y el porqué
en los bolsillos del alma
sin memoria
/y los olvido.

Consciente del abismo
que aguarda mis tropiezos
avanzo
bordeando sus orillas.

Adiós



Adiós
sólo una palabra que cierra heridas
/no las cicatriza,
que libera el alma
de recuerdos sin memoria
y promete todo
sin dar nada a cambio.



Adiós
desprendido de los labios
que juraron nunca decirlo,
antifaz de un carnaval
en el que las fantasías agonizan
/sin remedio.


¡Hoy lo grito!
descarnando el pecho en el gris abrazo
del que era mi cuerpo: el tuyo,
en el crudo intento de empezar de nuevo
ya sin fuerzas,
en el vago impulso
de atravesar el abismo
/sin caer.



¡Adiós!
que se lleve el viento la palabra

/y el dolor...

Imperfección

“El no ser perfecta, me hiere”,
Sylvia Plath



Se Fuga el alma en mares de gritos
rojos ríos huyen del verdugo cuerpo.

El horror de lo finito es eterno,
se cuela entre las carnes
infectando todo a su paso.

Desintegrada la onírica muralla
cae.
Cada golpe engendra miles.

Las brujas del destino horadan
aquel bosque de infancia,
el idílico Eliseo se destruye,
parcas, ajadas, deshechas, idas
acobardan sus plumajes.

La lanza de la realidad me atraviesa:
nunca he sido lo debido, ni lo querido.

La perfección ha volado en las alas
del imposible.
Y yo aquí... impotente,
imprecisa,
débil,
no puedo seguirla.

La Sombra

“La altura de la sombra”
Fernando Pessoa





Crecida, sobrepasó la frontera de mis sueños,
extendió sus garras aligerando el peso
que la gravedad de mis días cargaba
/a sus espaldas.

Aumento límites y dominios,
poseyó terrenos que mis ojos no alcanzaban
/ ni mi mente podía imaginar.

Lavó su culpa en bautismo de ignorancia,
vistió de harapos la frente
renegando de su origen
/y función.

Como tsunami desbordó mis orillas
en la lejanía de su fuerza
/ y su conquista.

Marchó sobre mis pasos,
fui menos , mucho menos
/que mi propia sombra.

Te conozco


El manto de la noche no evita que te vea,
que te sepa de memoria,
que saboree cada partícula que te forma
y contiene.
Tampoco basta el sol para enceguecer la mirada
de quién te conoce más que a su mismidad.

Aún ausente de sentidos
fusiono tu imagen,
huelo el aroma que desprendes,
la suavidad que cohabita
en mis labios.

Conozco cada pliegue de tu cuerpo
los poros que abiertos al deseo
se amalgaman a los míos,
tus contornos, tus desvíos,
la orilla de esos labios
en perfecta comunión,
tus mejillas encendidas,
el gesto atrevido que imprimes
a tus cejas.

En pinceladas retrato los secretos
de la pétrea estampa que corona
tus abismos,
tus infiernos y tus paraísos,
miles de detalles transmitidos
en lenguas de fuego
que durmiendo plácidas
me consumen, me inquietan
me condenan al delicioso placer
de ser
el mapa que te describe.

Hay días


Hay días
que la vida es el reflejo de un huida
que atraviesa la pupila con la velocidad de un rayo
y se pierde sin darnos tiempo a saborear nada,
que el silencio pesa tanto
y el pecho se vuelve plomo
en una alquimia cruel,
que todo se hace imposible
hasta el acto más mundano nos parece
absurdo de lograr,
que los recuerdos cobran vida
y hostigan la conciencia burlándose
de lo que somos y deseamos ser,
que no alcanzan las palabras
para comprendernos
y sobran los sentidos
para palpar la tristeza en el pecho,
que el tiempo se detiene en goteo infinito
y el amargo se cuela entre los dientes
sin pedir permiso.


Hay días
que no son días,
sino sombras de los pasos que damos

/y que no dejan huellas.

Malezas

Semillas no habrá
que de mí germinen
híbrido artesano
del propio destino
construyo mis horas
(y las sepulto en camposanto).


Al dar de las ánimas
convertidas en espectros
volverán a morir
las prematuras esperanzas
(en inútil ambición).

Sin Sueños



Convenció a la vida que nada era por siempre
a su alma confesó que la suerte le era esquiva
que un dado mal lanzado provocaba el quiebre
que los milagros eran puras utopías.

Se vistió de luto y de sueños sin futuro
emprendió el camino que arreico fenecía
olvidó recuerdos, sentimientos e ilusiones
sembró el pecho de gruesas espinas.

Suspendió la mente de un hilo delgado
en amnesia infinita clausuró las puertas
enclaustró su cuerpo en cofre sin llaves
y cerró los ojos para no estar despierta.

Caravaggio


Tormenta en tu alma, calma en tus manos,
Frenesí indomable vistió tu cuerpo.

Oscuros días recibió el lienzo
mezclándose en el pecaminoso éter
de las cosas prohibidas –y deseadas.

En rojos festines tornó Eros al trono
de blanca paloma disfrazó la miseria,
ungió la podredumbre en fragante aroma
y trastocó la furia en placer y venganza.

Pares y nones viviendo en tu pecho
asomaron a la tela del destino ,
rebelados tras la verdad de la máscara
impusieron su estampa
y tu inmortalidad.

Tormenta en tu alma, calma en tus manos,
Frenesí indomable vistió tu cuerpo.

A Ingrid


Le brotaba el dolor por los poros
toda ella era una llaga viva
seis eternos años habían apresado sus sueños
y carcomido su existencia.

Negros cabellos convertidos en mortaja
coronaban los despojos de la mujer que había sido,
Huracán convertido en brisa,
orgullo femenino reducido a la mínima expresión
de supervivencia,
liderazgo sometido a la humillación
de quién todo ruega
para continuar un día más...

Las cadenas de la selva
lastimaban mucho más su alma
que su carne,
en tanto su suerte se jugaba
en escritorios de burocrático ritual
a la espera de la conquista feudal
que la liberase-encarcelase
de los fantasmas propios y ajenos.



Analepsia



Manos que se aferran a una imagen trunca
que la memoria diluyo hace tanto,
cuencos vacíos que te buscan en la neblina
del recuerdo olvidado,
sentidos que aún persiguen las improntas
de tus pasos.

Y aquí sigo...
en analepsia infinita,
entre el infierno y el cielo.
Me levanto, caigo y me levanto otra vez.

A sorbos bebo tu nombre y lo escupo
en pestilente adiós
para volver a absorberlo,
te palpo y te alejo
agotada de ti.

Y comienzo o recomienzo
el ciclo
y en cada vuelta juro no caer
en la abstinencia,
salir de esta convalecencia
en cada repetición

pero llegado el momento
fluyes como droga en mis venas
y pide la mente
analepsia de ti.



(*) convalecencia

Hueca sombra


Desperdiciar la vida en actos repetidos
como si el ahora y el después se exiliaran del ayer,
prolongar la agonía del deseo esperanzado
sabiendo de antemano la frustración en que caerá.
Cada paso dado, cada escena del tiempo que se nos presta
semeja un calco, una sombra de lo que otros vivieron
sin embargo ¿Por qué será, entonces, que se siente
el novísimo efecto del ser original?
y no copia de otro que nos sueña/y roba nuestros actos.

Cada palabra emitida lo ha sido ya,
el aire inspirado: que otros inspirarán,
el abrazo cierto, la experiencia del amor,
el duelo ante la muerte, la guerra, la angustia.

Hueca sombra de lo ya hecho:
nuestros actos se rebelan al destino,
se yerguen enhiestos, decididos
a ser estreno de toda acción.

Y los dejamos,
los liberamos-impulsamos a la vorágine de los días
que faltan por estrenar/re-usar
sin volver la mirada como Lot:
tal vez así, no se conviertan en sal.

Masada



Provocación para el orgullo imperial
fueron tus murallas: Masada,
fortaleza de heroicos zelotes
en batalla contra la loba hambrienta.

Escarpados montes de Judea
abrigaron tu existencia sobre Herodes,
fuiste inmensa, diáfana, soberana,
testimonio de la fe que te colmaba.

Tres años embistieron tus cimientos
diez mil sicarios en sicalíptica tarea
ayudados por los Judas de la historia
no mellaron ni una de tus orillas.

Los arietes pululando en la meseta
-presagio de una triste adversidad-
mil almas en victoriosa resistencia
liberándose de la esclavitud.

Jamás caíste arrodillada ante el verdugo
abrazaste la muerte de la carne, no del alma,
en cruel sorteo elegiste el instrumento
y no tembló tu mano en la tarea.

Preferiste la piedad de los propios brazos
a la impiedad de los brazos enemigos,
en monumento funerario construido
como ofrenda a los paganos por llegar.

Ya es tarde


No me preguntes el por qué
¿acaso cambiaríamos algo?
Sé que es tarde, sé que no se puede
retomar la vida y volverla a recrear,
no hay segundas oportunidades
no existe ensayo y error.

Llegaste, es verdad...
quizás debiera valer eso más que todo lo demás
pero no se puede disfrazar el destino
con la máscara de la conveniencia.
Ya nada importa,
sólo la conciencia
nos juega la mala pasada de sabernos
cuerdos y dispuestos a sufrir.
Un poco de locura: sería tan distinto todo,
tal vez podríamos reconocernos en
el estanque de los sueños sin vivir
en los frustrados rieles del paso del tiempo
en el misterio cierto del fatal desenlace.

La noche ha caído...
la mañana ha muerto y aún es tarde.

Gente que trabaja



Van en manada conglomerando rutinas,
hábitos y costumbres.
Ataviados de normas convencionales,
dispuestos a dejar de ser ellos
para ser una unidad.
Miradas iguales presas del tiempo,
presionados por la cruel arena
que los empuja con prisa.
Qué pensarán mientras caminan.
Dónde mudarán transitoriamente sus sueños,
Cuántos secretos guardarán para después.

Los observo. Son tantos y yo soy parte de ellos
pero hoy no.
Hoy los observo.
Mañana no pensaré más lo que hoy pienso.
Seré uno más de esa pluralidad unida
al que alguien observará de lejos
como hoy lo hago yo.

Gárgola




Grotescamente custodio el onírico recinto
que subyace bajo mis garras.
Mueca pétrea desafía los embates malignos que sitian
dantescamente mis dominios.
Corazón de Gárgola palpita bajo la dermis que se
rehúsa a exiliar la esperanza
y el libre albedrío.
Roca impura, quebradiza, calcificación
sin consistencia, negada a perecer.


Brazos agrios combatiendo la violación
de los sentidos,
inmolada condición humana bajo seudo mármol
destinada a la génesis del terror-defensa.


Batalla perdida… antes de luchar.

Hiedra Trepadora



Te arrancaré de mí en jirones de alma
Vaciando el humor que circula en mis venas,
Transfundiendo la hiel de la infesta sangre
Que parasitando me encadena a ti.

Como venenosa hiedra trepaste en mi cuerpo
Echando raíces al pecho adheriste,
Neurálgico punto: calaste muy hondo,
cual zombi viviente tus pasos seguí.

En satánico rito la mente alienaste
Sesgada sin rumbo, sin norte - sin sur
Quebrando el destino vestí gris tristeza
Maquillando la mueca de inocencia feliz.

De agua bendita rociaré mi cuerpo: el tuyo
Para exorcizarlo de tu voluntad,
Flagelaré el huésped que succiona la esencia
la misma que un día muté para ti.

Se me desprende el alma


Se me desprende el alma
alargándose en un grito
rebelde frente al destino
que no acepta sacrificios…

y no hay trueque ni obsequio
con que engañar a la vida
todo cobra, todo pide,
siempre gana la partida.


Se me desprende el alma
bañándose en amargura,
y muestra con dolor seco
las heridas infringidas
en los días…
en los sueños…
en las horas ya vencidas.


Se me desprende el alma
y no consigo seguirla…

Y te fuiste...

Y te fuiste.
Mi mirada te siguió preguntándose el por qué del abandono,
el por qué del exilio que emprendías sin motivo aparente,
el por qué del arrojo al vacio sin el paracaidas que mi amor
era para ti.

Y me detuvieron.
Mis pasos seguirte quisieron y hasta pensé que lo había logrado
pero el hado, el destino malvado, el cielo o el infierno
me devolvieron a este vacío cuarto,
a este laberinto sin salida que espejado se rie de mi sufrir.

Y enloquecí.
Intentando entender el por qué y el cómo,
preguntándome qué rutas tomar para alcanzar tu viaje,
qué excusas herejes vaciar en la bilis del ateo reproche,
dónde derramar la sangre que brota cual maná de mis ojos.

Y entendí.
Que existe un motivo que no puedo comprender aún
designio celestial que torturante me obliga a existir...sin ti,
Que todo camino, sendero o atajo, me lleva al mismo fin.
Que aún no es mi tiempo: que debo esperar
pues este lapso me hará saber la realidad de tu importancia,
y la valía de mi alma.

Y que cuando culmine todo: te buscaré sin prisa, con calma
pues al cerrar mis ojos al blanco día no daré un paso siquiera
pues tú me izaras en tus alas por la eternidad.

Poco a Poco



Poco a poco me despojo
de las investiduras
que encierran mi alma,
como una flor pierde sus pétalos
cuando su tiempo se acaba.

Poco a poco voy sintiendo
que se extingue la poesía,
que va muriendo la risa,
que ya no existen las cosas
que antes me hacían feliz.

Poco a poco el horizonte
me parece mas cercano,
y veo la copa vacía
cuando la tengo en mis manos
y noto que nada sorprende
mi amanecer cotidiano.

Poco a poco me suicido
Ahogándome en mares lejanos
y renazco sin desearlo
al instante de la muerte,
y cargo con nuevas cruces
la espalda de mi existencia
y me niego y me debato
por volver a la inconsciencia,
por desandar el camino
por olvidar la memoria
por no volver a nacer.

Bórrame

Bórrame de tu vida…
pues en ella ya no habito;
mi morada he de hacerla
lejos de ti… en otro sitio.

Prefiero la nomadía
que desdibuje mi efigie
a saberme sedentaria
de un pasado…
que no existe.
Bórrame de un solo trazo…
sin tapujos ni prejuicios;
de qué vale lo que siento
si tus manos
no me buscan
no me quieren
no me llaman.

Y de a poco agonizo…
estremecida en un grito;
El silencio me acompaña…
Y ya ves…
siento este frío
que se me adentra
me cala
me hace suya
y me desangra.

Bórrame te lo ruego
la vida es demasiado larga
para cargar con el olvido…
Y demasiado breve
para doblegar este sino.

Bórrame de tu vida…
pues en ella ya no habito;
mi morada he de hacerla
lejos de ti…
en otro sitio.

Mañana

Mañana, te lo prometo,
podrás llevarme contigo...
Más deja que hoy lo vea
y me despoje de este frío.
Sé que será despedida obligada,
el que me haga otra vez suya
no importa el sufrir futuro
que este acto me atribuya.
Quiero verlo una vez más
y decirle que lo amo
que el recuerdo
de esta noche en él
quede impregnado...
Entonces, mañana,
muerte podré
irme contigo,
sabiendo que le he dejado
un amor correspondido.

Salvador Pliego--poema dedicado a Liliana Varela// Tornasol de Luna


Yema de rocío, nota blanca,
te callas cuando el ala
se arropa en tu brazada,
y te despiertas sin quererlo
en el piropo hecho capullo.

Tornasol de luna
que se baña entre estrellas
y despliega centelleos
entre yemas que te acechan.

Ala blanca, pluma orgánica
del mirlo y la enramada,
tu canto me despierta,
tu voz me vigoriza,
y cuando callas
mi alma busca el cielo
en la estrella
que despierta mi mañana.

Flor de estrella
amanecida y encendida.
Flor de luna
como el lirio de tu canto,
tornasol que vibra
en el verso enamorado.

Ocultar las Penas

En tierra sagrada
enterraré mis lamentos,
mis soledades,
mis desgracias,
todo el
sufrimiento.

Excavaré la roca madre
con mis propias
manos, romperé mis uñas,
ampollaré mis palmas
si fuese necesario.

Con mis lágrimas congelaré
el candente magma
para abrirme paso.

Y al final del pozo...
en oscuro abismo...
en quietud deseada...
ocultaré las penas
y con grave llanto
sellaré la entrada.
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